En el Milagrito los resultados no son estáticos, estériles, ni culminan irreductiblemente en el cartel o el logotipo.
La nuestra es una apuesta al movimiento, a la investigación, a los avances tecnológicos; el afán, que la imagen mimetice y prevalezca en la realidad, aunque el inquilino de ésta, es decir, el consumidor potencial, se encuentre a inverosímiles distancias o en saturados porvenires.